La pregunta es: ¿Qué sucede con la vejez? ¿Debemos conformarnos con aceptar que es la época de la decadencia, de la dolorosa disminución de nuestras aptitudes física e intelectuales? ¿Debemos ignorar la generosa sabiduría con que nos nutre la experiencia?
Este libro recrea catorce relatos en los que el personaje central es un viejo, un hombre o una mujer que están de vuelta de largas caminatas, pero empecinados en alzar bien alto su inclaudicable amor por la vida, y quizás estas historias nos puedan ayudar a comprenderlos y respetarlos, y también “a tolerar lo que seremos nosotros mismos dentro de unos años”.
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Briner,
Alejandro De sabihondos y suicidas
Briner,
Alejandro Cuentos para las noches de insomnio
Hijo del Sueño y de la Noche, a Morfeo le bastaba con tocar a los mortales con una planta de adormidera para dejarlos dormidos. Los tiempos han cambiado: hoy los científicos recurren a la hipnosis o a la melatonina. Y para los rebeldes, aquéllos que no consiguen salir tan fácilmente de la vigilia, Johanes Brahms compuso su célebre Canción de cuna, Pedro Calderón de la Barca trató de convencerlos de que La vida es sueño, Sigmund Freud los asombró con La interpretación de los sueños y nuestro Enrique Santos Discépolo aportó su opinión con el vals Soñar y nada más.
El autor de este libro, en cambio, incapaz de superar a tan reacio contrincante, decidió aprovechar el insomnio y cada madrugada, puntualmente a las tres y cuarenta, se levanta y se dedica a escribir historias. El resultado son estos catorce cuentos, una medicina que –nos asegura– no tiene contraindicaciones.