“Ser un extraño en tu tierra... eso provoca una guerra”... tomo prestadas estas palabras de una canción, para con una metáfora, representar lo que desarraigar es para una persona que camina con su historia, sin poder echar raíz... Paula Giacone (hija)
Desarraigo no es irse, “es tener la obligación de hacerlo”. Graciela Alonso (esposa del autor)
El desarraigo... precio necesario al progreso? Condena congénita de quien nació lejos de grandes avenidas y autopistas? Elección? Decisión? O destino?
Alejandra Giacone-(hija)
Estas frases encierran en sí mismo, toda la problemática, la filosofía, y la verdadera tragedia de los desarraigados, pregúntenle Uds. a cualquiera de los que, “se encuentran con la ñata contra el vidrio”, mirando “como pasa la vida” si están dispuestos a volver a su terruño, si se dan las mínimas condiciones de desarrollo y de inserción en trabajos dignos. Esa es la deuda social más importante que tenemos que saldar.
El especial énfasis puesto de manifiesto en este trabajo sobre nuestra inveterada costumbre de ver caer con indiferencia nuestros Patrimonios, Históricos, Arquitectónicos, y Culturales, es una prueba fehaciente de la falta de identidad que nos aqueja, y que nos ha conducido a esta increíble anomia actual. El más fuerte compromiso, y la exigencia más tenaz con quienes tengan la obligación de conducir el País, nos puede colocar otra vez en carrera. Desde el fondo de la Historia alguien, con mirada señera, no está marcando el camino... cuando señalaba... “Serás lo que debas ser,... o no serás nada”...