En este segundo libro de la autora, los cuentos y delirios que lo componen tienen como objetivo el entretenimiento a través de la fantasía. Para esta escritora cuando los niños dejan de jugar se convierten en lobos, pero en la crueldad de hombres que actúan como lobos, también encuentra poesía, ideales, belleza.
128 Páginas 2005
Lucía C. Patrono Llegaste en enero
“Estos cuentos son mi primera incursión literaria en el género de la narrativa novelesca. Los delirios no son cuentos, son ‘solo momentos’ que he vivido o que imaginé, y si los imaginé es porque los viví, así que los junté como si fueran pequeñas historias de un solo ratito...” –Lucía C. Patrono.
“¿Quién se cree que es esta Lucía Cristina Patrono? ¿Quién se cree que es esta infiltrada en la Literatura con este libro, tal vez de los mejores que ha escrito una mujer en la Argentina?” – Dalmiro Sáenz.
Lucía C. Patrono El día en que Dios se hizo ateo
EL DIA EN QUE DIOS SE HIZO ATEO es un volumen de cuentos en los que Lucía Patrono vuelve a mostrarnos sus cualidades de buena narradora.
Esta vez no sólo podemos leer cuentos relativamente breves sino que se agrega un cuento largo (o novela corta), “África, una quimera”, que presenta una novedad con respecto a la escritura a la que la autora nos tiene acostumbrados.
Los cuentos cortos recrean temas, ambientes y personajes que resultan absolutamente intertextuales: se mezclan en ellos elementos bíblicos, datos históricos, reminiscencias de otras civilizaciones. Esta mezcla de discursos se manifiesta en historias diferentes, originales, cada una con un cierre que sorprende por lo inesperado.
Sin embargo, la maestría de Lucy Patrono va más allá al abordar diferentes especies de cuentos: los hay realistas, policiales, fantásticos, y en todos sobresalen las descripciones de lugares y personajes con pinceladas breves pero efectivas.
“África, una quimera” es el producto de una profunda investigación histórica en el que confluyen, además, la novela romántica y la de aventuras del siglo XIX, las que todavía hoy leemos con placer.
En síntesis, cada uno de los cuentos tiene su propia magia que nos sumerge en mundos diferentes y nos deja con las ganas de seguir leyendo para que ese especial momento que instaura la lectura no se quiebre.
Vale la pena hacer una pausa y entregarnos al placer que nos ofrece EL DIA EN QUE DIOS SE HIZO ATEO.
Adriana Santa Cruz