Siempre me resultó difícil, comunicarme con ustedes a través de mis recuerdos. Tuve que abrir mi corazón, para que pudieran comprender a mis lágrimas secándose en el lecho de vidrio, a la sombra de mi cuerpo viviendo una vida paralela, a un espía de entregas ilegales, a mi sexo en cuerpos alquilados y alguien que por amar de más, se quedó sin alma. Estoy tratando de dejar atrás la incomprensión, la soledad, la tristeza y el deseo programado. Necesito aprender a disfrutar cada instante de mi vida, a no mentirme tanto, a escuchar más, a criticar menos, y no quejarme de todo. Tengo que comprometerme conmigo mismo, tratando de ser un poco más libre. No debo pensar tanto en poseer y ser poseído. La posesión es el camino más corto y peligroso para llegar a la rutina. Necesito libertad para salir, para estar con mis amigos, para ir al cine o para estar en soledad. Debo luchar por esa libertad aunque sea condicionada. Trataré de recuperar el convivir, la ilusión, la pareja y de ser posible el amor. No pensaré tanto en decir algo y callarme. Necesito gritar, sentir y vivir el momento, porque sólo de momentos podré rehacer mi vida. La cuestión es no perder el momento, pero tampoco buscarlo eternamente.