La obra se ha dividido en cuatro partes, la primera de las cuales, “La Casa en el Bosque”, comprende poemas alusivos a seres y circunstancias que pueblan el mundo mágico y misterioso que circunda la morada del autor entre pinos y pájaros.
La segunda sección, “Euterpe en las Sombras”, está consagrada a la música, simbolizada aquí en su musa, pero en una atmósfera en que lo melancólico linda a veces con lo trágico.
En la sección subsiguiente, “Vidyâ” (concepto próximo al griego “gnosis”: sabiduría salvífica), nos salen al encuentro poemas que constituyen verdaderas exégesis, intentos hermenéuticos acerca de textos que pertenecen a la tradición sapiencial de Oriente y de Occidente.
Cierra el libro “Abenland”, donde una visión desgarrada de la actual etapa que transita nuestra civilización se expresa mediante ese título, cuyo significado textual en lengua alemana es “Occidente”, pero que aquí se adopta en razón de su etimología: “tierra del ocaso”(Abend-land), entendiéndose ello no en su sentido geográfico sino en su connotación histórico espiritual.
Podríamos decir que esta poesía está lejos de inscribirse en el mundo de la expresión subjetiva (nunca aparece aquí un verbo en primera persona del singular, y menos aún el pronombre “yo”). Su intención es la de cultivar un “pensar poético”, con la convicción tan cara a Hölderlin de que filosofía y poesía aspiran a alcanzar las mismas alturas, pero habitando cumbres separadas.